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domingo, octubre 20

- Antes de irme a la India, cuando nos despedíamos en el aeropuerto, no concebía estar ni un sólo minuto sin él. Me moría. 

+ Y qué pasó en la India para que todo cambiara?

- No sé, que me di cuenta de que podía estar bien sin Diego, que nos echábamos de menos de maneras muy diferentes. No sé es que yo siento que no le doy lo que se merece, que nunca voy a estar a la altura. 

+ Es que no tienes que estar a la altura. Ni amarle, ni echarle de menos de la misma manera. Está bien que puedas vivir sin él y que no tengas una dependencia enfermiza. Y desde luego no pasa nada porque te fijes en otros. Da susto, da mucho susto porque te hace plantearte muchas cosas pero no pasa nada si al acercarte a él y oler su jersey, sigues sintiendo que es tu alma gemela y que estás en casa

Entrevista a Javier Bauluz


¿Existe un estilo? ¿Cómo se consigue que una foto sea distinta, especial?
La fotografía está en la mirada de quien la hace, no en la cámara. Me arriesgaría a decir que ni siquiera está en las situaciones que se fotografían, sino en cómo la puede ver un fotoperiodista, cómo la traslada a una imagen. Los buenos fotógrafos son los que hacen una buena foto de lo que sea. No está pasando nada y de repente aparece una imagen que te sorprende, que cuenta algo sobre ese nada que no está ocurriendo.

Robert Capa djo: “Si tu foto no es lo suficientemente buena es que no estás suficientemente cerca”. No se refería solo a la cercanía física, sino a una cercanía emocional.
Iba a decir exactamente eso. También lo entiendo así. Cuanto más cerca estés emocionalmente de lo que está pasando mejor lo vas a contar.

Una forma de salir de la crisis es hacer periodismo y ser útiles.
Sí, claro. Una sociedad sin periodistas es como una sociedad sin médicos. No hay democracia. No solo eso: no hay ni sociedad. La gente sin información no puede actuar.

La Sexta emite los domingos Salvados, un programa de denuncia social que dirige Jordi Évole, un periodista capaz de hacer las preguntas que haría la calle, no los periodistas rebuscados. Es un éxito: tiene cerca de cuatro millones de seguidores.
La prueba de que los periodistas son necesarios. Un periodista como Jordi Évole consigue que esos cuatro millones sigan voluntariamente lo que cuenta, lo que presenta. ¿Por qué él tiene esa audiencia? Está claro que a la gente le interesa saber qué pasa y quiere que se lo cuenten bien. Y este periodista lo hace perfectamente. Está claro que la gente quiere y necesita periodistas. El periodismo puede ser rentable si se encuentran las fórmulas.


4 preguntas que describen perfectamente el buen trabajo de los periodistas y de los grandes fotógrafos. Y sobre todo que explica llanamente por qué todos necesitamos periodismo. Jot Down, de lo bueno lo mejor, sobre todo en sus entrevistas y reportajes. 



miércoles, octubre 16

Primer beso

Tras ver el nuevo anuncio de Coca-Cola sobre los primeros besos, he tenido que dejar de trabajar en mi reseña sobre el libro War at the Wall Street Journal por Sarah Ellison (puede que no os importe, o puede que sí. De todas formas, quién coño me lee?) para pararme a pensar en los primeros besos.

Sólo el 10% del mundo afirma que su primer beso fue perfecto. El otro 90% aka moi y vosotros REAFIRMAMOS que fue la peste. Desastre. Fracaso. Por no decir Apocalipsis. No hablo de picos, no hablo de besos en párvulos, sino de primeros besos hechos y derechos. 
No sé cual es la edad media para darse un primer beso pero la verdad es que volviendo la vista atrás yo era un auténtico moco. Un mocarro de pura cepa sin ningún conocimiento del mundo que me rodeaba. Estaba a las puertas de la edad del pavo. Sólo visualizo una maraña de labios, lengua y muchas babas. Ahora lo recuerdo con nostalgia, pero en aquel momento fue tal el shock que dejé al pobre niño a los 5 días. Relaciones fugaces donde las haya. Además me entró un sofoco por la situación que pensé que todos los besos eran calientes y quizá es por eso por lo que ahora me gustan con hielo. 
En ese momento mis transmisores de serotonina no funcionaban con demasiada fluidez. Pero no intentemos sacudirnos ningún tipo de culpa. Mea culpa. Nosotros también somos los responsables de nuestros fracasados primeros besos. Dudo que alguno aquí presente fuera un sex machine a la hora de besar. Nadie se espera grandes proezas de un mico de 12 13 o 14 años. También fuisteis babosos, metíais demasiada lengua y no controlabais la distancia de diente a diente ajeno. 
Yo no vi ningún fuego artificial a mis espaldas, no escuché pajarillos cantando, ni levanté la pierna izquierda a modo 'Princesa por Sorpresa'. Pero algo de eso te pasa cuando de verdad das tu primer beso. A la persona que te abre un hueco en el estómago, que hace que te falte el aliento, que el corazón vaya a velocidades aún no calculadas por el hombre, que te vuelve más humano. 
La vida está llena de primeras oportunidades y también de primeros besos. Cuando se trata de esas personas, siempre consideramos que hemos dado nuestro primer, segundo y tercer Primer Beso. Y no importa. Porque le estamos regalando "el primero". 











M. 

lunes, octubre 14

Esto es la guerrra


Un día alguien me dijo que la guerra estalla cuando menos te lo esperas.
Que el enemigo nunca avisa, y que si puede te pilla cuando eres feliz, cuando no estás preparado para la catástrofe. El ruido sólo existe donde hay silencio.
Un día alguien me dijo qué hacer cuando suenan las trompetas y se cargan los cañones. Me dijo que no hay mejor plan de ataque que conocer como la palma de tu mano cuáles son tus fortalezas, pero sobre todo cuáles son tus debilidades. Porque cuando sabes dónde está una cosa, también aprendes a esconderla donde nadie pueda encontrarla.
Esa misma persona me dijo que fuese a mi arsenal y que, de entre todas las espadas, arcos, escudos y ballestas, cogiese lo mejor.
No importa que sean armas viejas y oxidadas, uno siempre encuentra la manera de sacarles brillo. Y eso es lo que hay que hacer, sacarle brillo a las espadas, afilar las flechas y poner a punto las ballestas. Quitarle el polvo a la armadura y dejarla reluciente.
Brillar hasta cegar.
Y los soldados. También me habló de los soldados.
Me dijo que con el paso del tiempo aparecen personas que, llegado el momento, siempre estarán dispuestas a formar parte de la primera línea de batalla. Que aunque haya pasado el tiempo, harán suya tu causa y la defenderán como si fuese la propia, sin necesidad de ser llamados para ello.
Por eso son importantes los soldados, porque cualquier coronel que se precie está siempre rodeado de hombres valientes, cuchillo en mano, esperando el grito de guerra. Porque sabrás que has hecho algo bien en la vida cuando el disparo que te llegue por la espalda atraviese antes a otra persona que a ti. Porque hay veces que la fidelidad también se comete.
Me contó que las más grandes guerras no se han librado en los campos de batalla. Que a luchar se aprende luchando, que hay heridas que se cierran, y otras que no. Dijo queamigo es el que avisa y que en esta vida no te avisa casi nadie. Por eso hay que escuchar, porque no hay más sordo que el que no quiere oír.
Me explicó que los hilos de los que colgamos se rompen a veces, que los motores fallan, que los corazones se paran y que los ojos se cierran, que los aviones se caen y que hay balas invisibles.
Pero hay cabezas que siempre se mantienen altas, pase lo que pase, pase quien pase,pase lo que no pase. Porque a veces ese es el problema: que las cosas no pasan.
Y ya está.
Y así fue cómo aprendí que en la vida hacemos dos carreras, y comprendí cuál era la importante. Lo comprendí porque cuando vas a la guerra no hay papel que valga. Porque aquí no sólo se pelea con las manos y hasta la paz hay que lucharla.
Me dijo algo de las trincheras. No lo recuerdo bien, pero creo que vino a decirme que los guerreros de verdad luchan en campo abierto, de frente, a cara descubierta y con los dientes apretados. Dijo que en las trincheras sólo hace frío y está oscuro.
También me dijo que de todo se aprende, que tus gritos son el eco de los gritos de otra persona, que a veces la mejor arma que puede fabricarte un herrero es un consejo y que los refranes deberían ser patrimonio de la humanidad. Que no somos los primeros ni los últimos y que los últimos a veces sí son los mejores.
Me dijo que hay que ser un junco, que hay que aprender a doblarse hasta el suelo y volver a subir. Me recordó que los robles se acaban partiendo por la mitad.
 Y aprendí que una retirada a tiempo es una derrota. Que irse de los sitios por la puerta de atrás cuando las cosas se ponen feas es de mala educación.
Siempre fui de morir matando,
Y ya sé lo que hay que hacer.

domingo, octubre 13


Reírse es arriesgarse a parecer tonto.
Llorar es arriesgarse a parecer sentimental.
Alargar el brazo para coger a otro es arriesgarse a implicarse.
Mostrar los sentimientos propios es arriesgarse a mostrarse uno mismo.
Exponer tus ideas o sueños ante una multitiud es arriesgarte a perderlos.
Amar es arriesgarse a no ser correspondido.
Vivir es arriesgarse a morir.
Tener esperanzas es arriesgarse a perderlas.
Pero se tienen que correr riesgos.
Porque el mayor peligro en la vida es no arriesgar nada.
Si no haces nada, si no arriesgas nada, tu existencia se oscurece.
Es probable que de este modo evites sufrimientos, pero no vas a aprender a sentir, a cambiar, a amar ni a vivir.
Encadenado a una actitud de miedo, uno se convierte en esclavo…
Y pierde su libertad.
Sólo eres libre si te arriesgas

martes, octubre 8

Por qué me gusta Robert Capa














Y porque esta cara de tipo duro no la tiene cualquiera